
La melancolía es el placer de estar triste.
Victor Hugo

La melancolía es el placer de estar triste.
Victor Hugo
¿Alguna vez habéis tenido la necesidad de salir a la calle a hacer algo? Aunque sea tomar el fresco… pero no hay nadie con quien salir. Es como en tu cumpleaños, cuando esperas con ansia que alguien te llame pero nadie llama, y al final llamas tu para proponer un plan y de repente todos están ocupados. Y cuando mas hundido estás aparecen de la nada con una sonrisa y una fiesta sorpresa.
Así llevo un verano, solo que ningún día es mi cumpleaños.

A veces es suficiente con estar en el lugar apropiado en el momento apropiado.
Esta noche era una de esas noches en las que te preguntas cosas sin respuesta, en la que te gustaría estar en cualquier parte excepto en esa habitación frente a una pared llena de fotos que solo te recuerdan lo solo que estas, por mucha gente que tengas a tu alrededor.
Esta noche estuve apunto de perderme otra vez y entonces apareciste tu.
Gracias por salvarme del “drama nocturno”.
Entonces, cuando empiezo a escalar, estoy tan concentrado que no existe nada más; sólo unos pocos metros de pared de la que cuelgo. El peligro se desvanece… Pero la concentración es absoluta.
Sólo si has estado alguna vez en contacto con la roca viva a muchos metros del suelo, puedes hacer tuya tal afirmación. Durante mi primera aventura en la T4 tuve el placer de leer algo sobre la historia de Reinhold Messner, el hombre que dijo estas palabras y al que yo defino sin lugar a dudas como el mejor alpinista del mundo (mas bien medio planeta está de acuerdo con esta afirmación).
A todos los aficionados a la montaña nos gusta soñar con alcanzar una gran cumbre, esas cosas que Messner consideraría ridículas, pues sin ir mas lejos, hace más de 25 años él ya había subido al Everest solo y sin oxigeno. Insuperable. Y quizás tiene razón cuando se queja de la excesiva facilidad con la que hoy en día cuentan los alpinistas (clavijas de expansión, botellas de oxígeno, porteadores, guías…) que con una buena condición física y dinero pueden ascender casi cualquier montaña. Habría que preguntarle a Juanito Oiarzabal si esta de acuerdo con esta afirmación…
Mi última ascensión fue al Puig de Sa Rateta (1084m.) en la Serra de Tramuntana (Mallorca), apenas recordaba el aire que se respira ahí arriba, pues mi anterior ascensión fue al pico Almirez (2517m.) en Sierra Nevada (Almería) hace ya algunos años. ¿Qué fácil es olvidarse del mundo en una cima verdad? Intentaré no citar los tópicos habituales sobre libertad que suelen acompañar estos textos pero lo cierto es que existe otra vida al pie de la montaña; Y mi vida sin la montaña naturaleza no es nada.
Salvando las distancias entre las hazañas de uno y otro, lo cierto es que todos buscamos algo allí arriba, y yo creo que es porque no somos capaces de encontrarlo aquí abajo.
Ya tengo pensando de que os voy a hablar en el próximo post, mientras lo preparo os podéis preparar el cuerpo con esto